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El arte de catar vinos de Galicia requiere de unos sentidos completamente aguzados para percibir todas sus características. Los vinos gallegos pueden estar llenos de matices, y durante este proceso nuestro cerebro trata de analizar y memorizar el mayor número de sensaciones que nos transmiten. ¿Te gustaría aprender a mejorar tu cata para disfrutar al máximo de esta experiencia? Entonces ¡este es tu lugar!

Como mencionamos anteriormente, la cata significa utilizar eficazmente los sentidos para interpretar todos los matices y sensaciones que se nos presentan. Por ello, se divide en tres fases:

Fase visual

Tal vez sea considerada menos importante que el sabor o el aroma. No obstante, el análisis visual de un vino nos permite conocer datos como la concentración o la madurez de este. Para ello, debes observarlo en un lugar bien iluminado y sobre un fondo blanco. Inclina la copa hasta dejarla casi horizontal, mira el vino de abajo arriba y repite el proceso de arriba abajo. Así podrás observar aspectos como la limpieza, el color, con sus matices e intensidad, la fluidez o el gas carbónico.

Fase olfativa

El olfato es el sentido más importante a la hora de catar vinos de Galicia. En este sector, y en el de la gastronomía, gran parte de lo que saboreamos es olor. En esta fase, el vino hay que olerlo con moderación para que no se produzca el denominado efecto anestésico. Para ello, primero se huele “a copa parada” y, a continuación, se realiza un movimiento giratorio e, inmediatamente, se aspira por la nariz a la vez que el líquido todavía está en movimiento. Debes alternar inhalaciones largas y profundas con otras cortas y vigorosas.

En este procedimiento, el primer elemento que se identifica es la fruta. A continuación, los siguientes olores que puedes percibir en los vinos gallegos provienen de las barricas. Para describir las notas olfativas existen un gran número de términos como florales, especiados, frutales, balsámicos o vegetales, entre otros.

Fase gustativa

Una vez llevadas a cabo las dos fases anteriores, llega el momento de percibir el sabor a través de la boca. En la lengua se pueden distinguir cuatro gustos básicos: dulce, salado, ácido y amargo. Junto con el aroma, estos gustos conformarán la creación de un sabor concreto.

Pero esto no es lo único que nos puede proporcionar la fase gustativa. La lengua puede percibir, además, sensaciones de tipo táctiles como el cuerpo, la temperatura, la textura o la efervescencia.

Con estas sencillas pautas ya estás preparado para aprender a catar vinos de Galicia. Como ves, no es una tarea sencilla, y tendrás que estar completamente concentrado para vivir la experiencia al máximo. ¿Te animas a iniciarte en el arte de la cata con algunos de nuestros vinos gallegos?

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