vinos gallegos

Cuando uno entra en un restaurante de cierta categoría espera encontrar una carta de vinos cuidada en presentación, variedad y detalle de los productos ofrecidos, pero en muchas ocasiones nos sorprendemos al abrir una “carpeta” con un encuadernado poco cuidado y vinos gallegos y de muchas otras zonas y denominaciones repartidos a lo largo de una hoja sin ningún tipo de orden y apenas detalle sobre cada uno. 

Si vemos estas señales en cuanto nos sentamos en el restaurante tenemos dos opciones: levantarnos y escapar de una mala experiencia enológica o prepararnos para lo que se avecina. 

Si en la carta de vinos aparece una selección de vinos gallegos, entre los cuales podemos encontrar por ejemplo un Ribeiro Blanco, el personal del restaurante que nos atiende deberá ser capaz de explicarnos las diferencias entre este vino y otros blancos similares de la carta, para así orientarnos en la elección de una botella, o ayudarnos a elegir una con relativo acierto según nuestras preferencias. Si la presentación de la carta está descuidada no debemos esperar tampoco una información sobre los vinos al detalle. 

Otro punto importante y que puede ser también molesto cuando no se “ejecuta bien” es el relativo a la presentación del vino y cómo este es servido en la mesa. La temperatura debe ser la adecuada y la decantación, si procede, también. Las copas deben de ser las correctas y en el caso de que sea necesario la botella debe contar con una cubierta para mantener el vino a la temperatura adecuada. No nos podríamos encontrar en un escenario peor que querer disfrutar de una buen vino y que este no haya sido tratado de manera correcta, porque podría arruinar toda la experiencia. 

Como vemos, una simple carta puede darnos mucha información sobre lo que nos podemos encontrar a la hora de sentarnos a la mesa. No se trata de ir a comer a un restaurante para diseccionar su oferta de vinos, debemos entender que hay muchos establecimientos donde el vino es un mero acompañante del menú diario, sin que esto sea nada malo. Eso sí, en aquellos lugares en los que esperamos una experiencia más cuidada en este sentido, empezando por una explicación de las diferentes referencias y denominaciones disponibles y su presentación en la mesa, es lógico que recibas esto mismo, para que la experiencia sea acorde a lo esperado, tu paladar te lo agradecerá.  

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